Al otro lado del puente se encuentra tu compleción, pues estarás completamente en Dios, sin querer nada en especial, excepto ser exactamente como Él. No tengas miedo de cruzar el puente y entrar a la morada de la paz y de la perfecta santidad. ... No busques esto en el desolado mundo de las ilusiones, donde nada es seguro y todo te deja insatisfecho. En el Nombre de Dios, está completamente dispuesto a abandonar todas las ilusiones.