El capitán Alatriste pasa la noche en la cárcel de la corte. A la mañana siguiente es llevado en presencia del Conde Duque de Olivares, donde es interrogado. El capitán descubre que los enmascarados eran el Conde Duque de Olivares y Luis de Alquézar. El Conde Duque de Olivares decide perdonar al capitán y le da una caja. Esta contiene un anillo. Un sello de Inglaterra y una carta, escrita por el príncipe Carlos, solicitando sus servicios.