Sabemos que tenemos metas, pero no siempre tenemos ganas de tomar los siguientes pasos para lograr nuestros objetivos. Creemos que simplemente hemos perdido nuestra motivación. Pero siempre hay una razón para no "tener ganas". Cuando nos preguntamos POR QUÉ hacemos las cosas que hacemos, y cuando nos damos una respuesta honesta, la respuesta nos ayudará a mantenernos motivados para seguir persiguiendo nuestros objetivos.