Púlsame el pecho y asómbrate de presenciar el descongelamiento estelar más grande éntrame en la espiral del cuerpo víveme desde adentro.

Aliméntame de grandes espacios porque creo que sin ellos no mido bien la estatura del hombre y preciso del cosmos para entender un silencio que me viene genéticamente imbuido.

Tócame la espalda y aparta porque las alas de acero pueden morderte el espíritu. Y las jaulas que levemente pervierto admiten el monstruo animal la dentadura de alambres.

No me parece mal el hibridismo. Así que a veces me ramifico en fieras.

Escucha mi canto. Aguarda

que mi voz sobrevuele la torre. No hay mitos que soporten fortificaciones tales.

De mi ombligo surge el mundo. Me peino en la atmósfera. Climas arrastro en las yemas digitales

y edifico altura

potencia

bestialidad

Días sin comer por verte. Preparado el sobreagudo en mi garganta de plata.