Salmos 119: 33-40
No podemos ignorar las cosas que nos hacen caer constantemente, no podemos pensar que una vida superficial de oración y lectura de la palabra nos van a dar las herramientas necesarias para hacerle frente a las cosas vanas de esta vida. El salmista entendió que no era suficiente, el salmista deposito su voluntad ante Dios, reconoció esa inclinación de ir tras la vanidad y le ha pedido a Dios que le enseñe su palabra, que le dé el entendimiento para poder ponerla en práctica y que le guarde de desviar la mirada de su estatutos, porque no quiere vivir en vergüenza.