Estar sometido a los embates de la actualidad no es solo vivir en un estado de inquietud por las formas y contenidos de lo que pasa en el mundo. Por muy lejano que todo ello nos parezca, está dejando huella en la manera de vivir por la que optamos. Hemos añadido a nuestras vidas fuentes de información y dispositivos que sirven, entre otras cosas, para mantenernos en un estado permanente de enfado e indignación.