Son tantas las demostraciones que empieza a resultar difícil definir lo que pasa con esta gente. La saturación del discurso de la confrontación está nublando la vista. Impide ver lo que no quieren que veamos mientras nos muestran un decorado de cartón piedra. Va más allá de la incontinencia y su incapacidad para sostenerse. Nos quieren ingenuos y como tales nos tratan. La situación nos puede llevar a escenarios de violencia que vivieron nuestros abuelos y que nosotros solo alcanzamos a visualizar a través de los libros, el cine, el teatro o en este caso, mediante una definición sin dobles morales que he podido escuchar del antropólogo barcelonés Manuel Delgado Ruiz y que quiero reflejar aquí.