Cuando te sitúas en medio de una pelea pueden pasar muchas cosas. De hecho, de alguna manera te conviertes en actor de la escena, en parte del espectáculo. A pesar de tus mejores intenciones no se puede obviar que cualquier bofetada que se escape puedes recibirla tú. La justicia en el reparto de las dolorosas consecuencias que se alcanzan es siempre injusta. Las buenas intenciones no son argumento suficiente para las partes que si se sienten invadidas por emociones negativas como la ira o el odio arremeterán contra todo lo que se mueva, golpeando primero y preguntando después o golpeando sin más. Sin preguntas expresamos que no aceptamos más respuesta que nuestra idea monocromática.