[25] Iaacov (Jacob) se quedó solo y un hombre luchó con él hasta el amanecer. [26] Cuando (el hombre) vio que no podría vencerlo, tocó la coyuntura superior del muslo; de modo que Iaacov (Jacob) se dislocó la cadera en su forcejeo con el hombre. [27] Entonces éste dijo: «Déjame ir, pues ya ha amanecido». Y él dijo: «No te enviaré a menos que me bendigas». [28] Y le dijo: «¿Cuál es tu nombre?». Él dijo: «Iaacov (Jacob)». [29] Él dijo: «Ya no se dirá que tu nombre es Iaacov (Jacob), sino Israel, pues has luchado con Dios y con hombres, y has vencido».
(Génesis 32:24-28)
El Eterno habló a Moshé (Moisés), diciendo: «Pero el día diez de este séptimo mes es el Día de la Expiación; habrá una santa convocación para vosotros y afligiréis vuestras almas; ofrendaréis una ofrenda de fuego a El Eterno. No haréis ningún trabajo en este día, pues es el Día de la Expiación, para procuraros expiación ante El Eterno, vuestro Dios. Pues toda alma que no se aflija en ese día será apartada de su pueblo. Y toda alma de entre su pueblo que hiciere cualquier trabajo en este día, Yo destruiré esa alma.
(Lev 23:26-30)
El Eterno Dios nos manda a librarnos de Nuestra voluntad.
Otra vez entró Jesús en una sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca. Y le observaban para ver si lo sanaba en el día de reposo, para poder acusarle. Y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte aquí en medio. Entonces les dijo: ¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar? Pero ellos guardaban silencio. Y mirándolos en torno con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo* al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano quedó sana.
(Mar 3:1-5)
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
(Jua 6:38)
Aconteció en el octavo día que Moisés llamó a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israel; y dijo a Aarón: Toma un becerro para la ofrenda por el pecado, y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y ofrécelos delante del SEÑOR. Luego hablarás a los hijos de Israel, diciendo: "Tomad un macho cabrío para la ofrenda por el pecado, y un becerro y un cordero, ambos de un año, sin defecto, para el holocausto, y un buey y un carnero para las ofrendas de paz, para sacrificar delante del SEÑOR, y una ofrenda de cereal mezclado con aceite; porque hoy se aparecerá el SEÑOR a vosotros."
(Lev 9:1-4)