El atleta se ejercita regularmente para mantenerse en forma y estar cada vez más fuerte. Aunque por momentos sea doloroso e incómodo, es parte del proceso para fortalecerse. Lo mismo sucede con nuestra vida espiritual y el desarrollo de nuestra fe. Circunstancias de gran reto tienen en sí el potencial de ayudarnos a crecer en conciencia de Dios.