Bienvenidxs al podcast de una mujer que no sabe si quiere ser música, escritora, community manager o qué.
En este episodio cuento un poco por qué grabo los podcasts y por qué ando como trapo que se lo lleva el viento. (Ponele que hay un por qué)
Esperando un colectivo un domingo desértico, hormonal, caluroso, más quejas. Advertencia: inventé una palabra. Si la encontrás, avisame.
Cuando los planes que son copados para los demás no son copados para uno, pero tampoco hay otros planes y al final nada es copado. (QUEJAS ALERT)
En esta oportunidad hablo (me quejo) de enero, ese mes que tiene como un sabor a algo seco, hueco, caliente, como una empanada mala onda. No se pierdan mis fútiles intentos de describir la sensación.
En este episodio estoy probando tanto el micrófono de mi celular, como la plataforma de subida del podcast, como mi capacidad de hablar alrededor de 10 minutos sin quejarme, como la gran hazaña de caminar en subida, comer una banana y hablar al mismo tiempo. Fua.