Bienvenidos al podcast de los Pastores Rene y Hanelory Molina, fundadores de Restauración Los Angeles un ministerio bíblico, saludable y sobrenatural.
Debemos ser sabios y consientes de lo que decididos sembrar. El principio de la siembra y la cosecha es una verdad bíblica que nadie puede cambiar.
No podemos ser bíblicos y desear el fracaso, la miseria para nadie cuando el mismo Padre eterno desea lo mejor para nosotros. Debemos creer y proclamar el centro del mensaje de Jesús: Las BUENAS NUEVAS, no las malas nuevas (noticias).
En la vida debemos vivir bajo principios. Pueden ser positivos o negativos. Lo que sembremos en bases a esos principios recogeremos recompensas. Mirar con los ojos de las visiones de Dios, provocará vida. Mirar bajo los principios del diablo y el pecado, provocará muerte.
En la vida debemos vivir bajo principios. Pueden ser positivos o negativos. Lo que sembremos en bases a esos principios recogeremos recompensas. Mirar con los ojos de las visiones de Dios, provocará vida. Mirar bajo los principios del diablo y el pecado, provocará muerte.
Recordar y celebrar la vida, muerte y resurrección del Hijo de Dios no debe convertir en una tradición religiosa, sino en una vivencia de gratitud que nos permita amar a Dios con toda la pasión de nuestro corazón, todos los días de nuestra vida.
Debemos guardar una actitud positiva frente a la adversidad y examen. Debemos marchar siempre hacia adelante con una mentalidad de gobierno y señorío en el nombre de Jesús y ayuda del Espíritu Santo. Si perseveramos en esa actitud maduraremos en nuestra responsabilidad y llamado como hijos de Aquel que nos hizo a Su imagen y semejanza.
La palabra de Dios es firme y clara cuando habla acerca de las evidencias de un creyente asimilado: Da frutos dignos del llamado recibido. El Espíritu Santo esta buscando creyentes-discípulos que hagan la diferencia en su entorno.
Debemos vivir la vida con inteligencia. Casarse es un privilegio que Dios nos ha entregado. La procreación de los hijos es un regalo que se recibe de parte del cielo, pero también es necesario comprender el inmenso honor que tenemos de ser hogares y familias que hacemos la diferencia en sociedades y naciones que tanto necesitan del ejemplo de los milagros transformadores del Espíritu Santo en el presente.
Todos los padres debemos ser faros para nuestros hijos. Nunca dejamos de ser padres y ellos nunca de ser hijos. La formación y el apoyo intencional les ayudar a encontrar el camino de los propósitos de Dios para sus vidas. ¡Terminarán cumpliendo los sueños de Dios, no los nuestros!
Esta etapa en la vida de nuestros hijos requiere un modelar real de nuestra genuina relación con Dios. Además un compromiso de apoyo de servicio a los demás. Nuestros niveles firmes de una fe comprometida modelarán a nuestros hijos más que mil palabras.
La tarea y función de ser padres comienza desde antes de nacer nuestros hijos. Prepararnos para prepararlos es una de nuestras funciones y responsabilidades. Nuestros hijos no son hijos de los pastores, gobiernos, abuelos y personas extrañas, son nuestros hijos y debemos formarlos para que sean personas de bien y temerosos de Dios.
Cuando una congregación es viva y progresista, requiere transformaciones estructurales que le permitan atender la realidad de las generaciones a las que le corresponde ministrar. La razón de esta renovación es por el efecto que causará en nuestra misma comunidad de fe y cultura social en la que nos desenvolvemos.
Dios nos ha dotado con un potencial ilimitado. Debemos movernos en base a esos grandes dones de Dios. Para lograrlo, debemos estar dispuestos a ser llevados a niveles y dimensiones de sueños y de fe que nunca hemos vivido. Con Dios y con la fe en Él todo es posible.
La renovación relacional es una realidad que debe ser examinada diariamente por cada creyente. Jesús nos enseñó el poder de las relación asociándose en su ministerio con 12 seguidores quienes después se convertirían en sus apóstoles. Las relaciones nos llevan a niveles que jamás hemos soñado. Cada relación es un peldaño que te hace crecer en tu relación con Dios y en Su propósito para tu presente y futuro.
Si hubiera otra manera de progresar en la vida espiritual se los diríamos, pero la Sagradas Escrituras nos muestran que es solo a través de la Renovación que lograremos avanzar en la madurez de nuestra vida espiritual para el éxito presente y eterno de nuestras existencias. Jesús dejo al Espíritu Santo para acompañarnos en esta jornada. ¡Si se puede, pero debemos pagar el precio de la Renovación. Somos el cuerpo espiritual de Cristo!
Una vida de éxito se logra solamente en amistad con el Espíritu Santo. Piensa en grande. Mírate exitoso. Ora, obedece, persevera, ama, sirve y la bendiciones de Dios llegarán a tu vida, familia y esta congregación.
Toda congregacion miembro del Cuerpo de Cristo debe asumir la conciencia y determinacion de desarrollar una vida de madurez. La madurez se evidencia por el grado de compromiso.
Una de las funciones de la sangre es proveer nutrientes (oxígeno, glucosa) al cuerpo. La sangre permite que las células sean transportadas entre nuestros tejidos y órganos. Transporta el oxígeno desde los pulmones hasta el resto del cuerpo. Asi la sangre de Cristo es la que transporta vida (oxígeno) y combustible (glucosa) a nuestra vida total.
Como creyentes somos portadores de diferencias. Al igual que Jesus fue portador de milagros que hicieron la diferencia en las personas, nosotros también debemos liberar bendición a favor de las personas.
La familia es una regalo de Dios que debe ser valorada y construida con sus desafíos propios. El éxito familiar no es el resultado de la casualidad, sino de decisiones basadas en las enseñanzas de la Palabra de Dios, inspiradas del Espíritu de Dios.
Cada uno de nosotros tenemos diariamente que tomar decisiones en la forma en que viviremos nuestra vida espiritual. Jesús dejó al Espíritu Santo para que nos enseñe y guíe a ser como nuestro Maestro. La obediencia que se espera de nosotros debe habitar primero dentro de nosotros (donde disfrutamos el valor de nuestra relación con Dios) y hacia afuera (donde mostramos el valor de Jesús hacia los demás).
La vida es una escuela y un proceso constante. Aprender a establecer prioridades en la vida marcará el rumbo de nuestras vidas. El la Biblia se establece el valor del este principio de inicio a fin. Si esta en las Sagradas Escrituras es porque debe ser fundamental.
Nuestra confianza es que en la vida presente y futura ocurrirán sobre nosotros las bendiciones de las promesas de Dios escritas en Su Palabra.
La vida de fidelidad a Dios no es resultado de operaciones matemáticas o casualidades, sino la aplicación de los elementos bíblicos que son los únicos que garantizan un caminar firme y fiel hasta el ultimo día de nuestra vida o hasta que Jesús vuelva por nosotros.
El recuerdo y la celebración del nacimiento de Jesús debe siempre acercarnos a la gratitud por el cambio de la historia de nuestro presente y futuro. Todo es parte de todo e importante: desde su concepción hasta su posición de intercesor nuestro a la derecha del Padre.
La vida natural es el reflejo de la vida espiritual que Dios ha preparado para sus hijos: Las plantas, las aves, nuestra vida física misma. Todos tenemos un proceso y un propósito que cumplir en la vida.
La vida de fe no es solo el hecho de profesar una creencia sin fundamentos sólidos. El compromiso espiritual debe ser caminar hacia la madurez de nuestra relación con Dios. Esta madurez de relación permitirá entender que la adversidad como la prosperidad están llenas de la bendición de Dios.
Para aprender a caminar en as dimensiones de la fe, debemos aprender a conocer los procesos que nos llevan a ella. No podemos inventarnos nuestros propios procesos y esperar a que funcionen. Solo funcionan las maneras y procesos de Dios para crecer en fe.
Los escritores del NT usaron soteria ni sozo, ellos recibieron con la palabra una cuantiosa herencia, pues el vocablo ya describía la salvación, preservación e intervención del poder de Dios en las crisis de la historia y de la vida individual, el cuidado que no cesa en este mundo y el amparo que hace cantar de alegría a la persona que lo siente.
La sociedad y los gobiernos no van a formar nuestros hijos. ¡A nuestros hijos los formaremos nosotros con valores que los hagan personas de bien para el reino de Dios, la sociedad y la nación donde el Espíritu Santo nos ha plantado!
Tenemos siempre en nuestra mente, corazón y boca la decisión de la clase vida que hemos de tener: una que honre la mediocridad o una que honre la excelencia en nuestra relación con Dios. Nuestra relación con el Padre, Su Palabra y el prójimo no se merece términos medios. Con Él es todo o nada.
El avivamiento es el resultado de la manifestación de la presencia del Espíritu Santo en medio de la Iglesia, esta presencia no asegura automáticamente una vida espiritual ferviente y activa. Tanto el individuo como su comunidad de fe son igualmente exhortados a avivar el fuego del don de Dios en medio de ellos.
La gloria de Jesucristo será manifestada sobre nosotros en la medida que permitamos el proceso que nos llevara a convertirnos en discípulos comprometidos a través de un proceso de toda la vida hasta el día de su venida.
El propósito de la salvación no es solo librarnos del pecado y de la condenación eterna, sino también convertirnos en servidores del reino de Dios y herederos de sus promesas presentes y eterna. Debemos movernos hacia esa dirección.
Vivimos cada día una batalla ganada sobre el pecado por lo Jesus hizo por nosotros al morir. Nos corresponde a nosotros tomar nuestra cruz y morir cada día para ganar nuestras batallas diarias. La obra de Dios en nosotros es perfecta. No tengamos temor de perder: Somos su nueva creación y valemos el precio de su Hijo Jesús. Glorifiquémoslo hasta el final.
Jesús no solo nos enseñó a glorificarle con nuestra manera de vivir. También desea que aprendamos a codificar nuestro diario caminar con la composición genética (ADN) de Sus palabras.
La manifestación del Espíritu Santo es experimentada por tres razones: 1. Una experiencia sobrenatural que desafía la razón. 2. Nos permite comprender el mundo espiritual que nos ha sido oculto a causa del pecado. 3. Nos daría poder para testificar efectivamente el mensaje de Jesús: las buenas noticias de salvación.
El deseo orquestado por Dios Padre desde las eternidades era redimir a la humanidad. Dicho deseo se cumpliría cuando la persona de Su Hijo Jesucristo se volviera la piedra angular y principal de la vida de cada humano. Este milagro podría solo realizarse cuando el Espíritu Santo manifestara la persona de Jesús en cada individuo.
Debemos arribar de una vez y por todas: No hemos sido llamados a ser solo creyentes, sino también a ser discípulos representativos del reino de Dios. Embajadores que proclamamos que las personas se reconcilien con Dios por medio de Jesucristo.
Aprender a tener el corazón y la mente como Dios Padre. El pecado nos volvió egoístas, miopes y faltos de visión para el futuro. Dios quiere que lo imitemos: Con una mentalidad y visión transgeneracional.
La idea de cada devocional diario es llenar nuestras vidas de conocimiento escrituras y reflexivo que nos permita echar mano de este en los momentos de necesidades en el diario vivir.
La bendición sobre nuestras generaciones nos será el resultado de la suerte o la casualidad. Necesitamos intencionalmente invertir de la manera correcta en ellos para ver frutos que permanezcan para nuestro bien y el de ellos.
En la tierra solo tenemos una oportunidad física de vivir y afectar a nuestros descendientes. La cuarta generación es el máximo superior normal que un antepasado puede ver en toda su vida. Debemos vivir teniendo en cuenta como nuestras decisiones afectaran a nuestro futuro.
El mundo en el que vivimos necesita urgentemente gente de fe. Personas que todavía creamos que el Dios que hizo milagros ayer los continua haciendo en el presente. !Necesitamos ser parte de la generación del presente que cree en los milagros de las sanidades, salvaciones y portentos. El mundo nos necesita!
Los pies son la parte del cuerpo asociada con el movimiento, el fundamento y la dirección. Cada creyente que desea ser empedrado y efectivo en el reino de Dios, debe rendir sus pies a la guianza del Espíritu Santo. Que la union nos habilite para que nuestros pies sean firmes, ágiles y dirigidos.
La obtención de los milagros es el resultado de la soberanía de Dios y de la fe de los creyentes. Estos siempre vendrán de las fuentes que nosotros jamás esperamos.
Dios ha perdonado nuestros pecados. El Espíritu Santo nos ha empedrado y ungido nuestra vida con Su poder para bendecir a nuestras comunidades. Usemos nuestro corazón, talentos y manos para ser canales de bendición para los demás.
Lucha por tu milagro. Dios ha prometido hacer cosas grandes en tu vida y familia. No desmayes aunque el camino sea cuesta arriba.
Cada uno de nosotros debemos entender que la vida cristiana jamás estará enfocada en nuestras necesidades, (de nuestras necesidades se encargará Dios). Debemos enfocarnos en la manera como bendeciremos a los que nos rodean, y la mejor manera de aumentar sus fortalezas. Nos han empoderado para empoderar.
Los milagros que provienen de Dios son experiencias sobrenaturales que tienen como propósito afirmar nuestra relación con Dios y vivir fieles hasta el final aferrados a Su Palabra.
Procura tener una relación personal con Dios que permanezca y sea firme cada día. Sentirás su presencia como resultado de una búsqueda sincera y apasionada por su presencia. Jamás te arrepentirás al decirte buscar a Dios.
El deseo de Dios para nuestras vidas al presentar esta serie acerca de la perseverancia, ha sido ocupar personajes bíblicos tales como Jose, Ruth, Jesús y a Pablo para mostrar, que la perseverancia no e cuestión de nombres, géneros, posiciones o divinidades. La perseverancia es la decisión del corazón de caminar no perfectos, pero si correctos delante de Dios y de delante de los hombres con la ayuda del Espíritu Santo.
Si tienes una visión o un sueño, un plan o un proyecto de vida, no desmayes al pensar que es muy difícil o pequeño. En las manos de Dios puede llegar a ser algo grande y de bendición para muchos. No te imaginas hasta donde Dios puede levantarte por Su gracia.
Ninguno de nosotros seremos en la tierra semejantes a Jesús en su divinidad, pero si podemos serlo, por la intervención del Espíritu Santo en lo humano. La determinación y perseverancia de Jesús para establecer los deseos del Padre lo llevaron a pagar el precio por nuestra redención total.
Vivir en santidad no es cuestión del resultado de imposiciones y opresiones humanas y religiosas, sino de la obra perfecta del Espíritu Santo que inició con un genuino nacer de nuevo. El resto es cuestión de humildad, obediencia y perseverancia.
Perseverar en los sueños no es cuestión de un genero o desventajas raciales o sociales. Es cuestión de la decisión del corazón de las personas que desean alcanzar los sueños de Dios para sus vidas. ¡Las excusas para no lograrlos solo son eso, excusas!
Debemos aprender a través de las Sagradas Escrituras el valor de mantener un corazón rendido delante de Dios. Jamas podremos mover el corazón de Dios con el solo hecho de pasar hambre. Moveremos Su corazón con las actitud (ayuno) y las palabras (Biblia) correctas.
La oración es un ejercicio espiritual que debe ser practicado por todo creyente en todo momento de su vida. Orar es hablar con Dios en el nombre de Jesús y la ayuda del Espíritu Santo.
Si Jesús entendió tan bien la estructura divina que dirigía y gobernaba su vida, emociones y ministerio, ¿por qué debemos ser nosotros diferentes si el es nuestro Maestro y ejemplo? Debemos ser hijos del Padre Dios sabios, rendidos y comprometidos con Su voluntad revelada en Su Palabra. Si el Espíritu de Dios es nuestro mentor, debemos reflejarlo en nuestras acciones, principalmente hacia nuestros hijos.
El deseo de Dios Padre es que no solo entendamos la grandeza y realidad su amor para nosotros, sino también Su deseo de establecer una familia y formarla de integrantes imperfectos que un día por Su gran amor serán perfectos.
El deseo de Dios es mantener a su pueblo vivo, despierto y anhelante de todas las cosas buenas que nos ha prometido. ¡No debemos conformarnos con menos que no sea la excelencia!
La relación con Dios Padre no debe ser una comunión espiritual y de eternidad. La Biblia lo presenta en sus dimensiones de lo que un padre podría hacer por sus hijos e hijas.
La vida espiritual y secular esta llena de historias de personas que jamás se conformaron con lo que sabían, tenían o conocían. Siempre buscaron algo mas cada día. Dios ha puesto un espíritu dentro de nosotros que nunca duerme. Es como una corriente viva de energía que nos hace estar soñando. El Espíritu Santo fue dejado para impulsar a nuestro espíritu para creer: ¡Que siempre hay más de Dios para aquellos que le buscamos y anhelamos!
Debemos aprender a cambiar nuestra manera de ver y relacionarnos con Dios. Según la Biblia, el es nuestro Padre y podemos acercarnos con confianza a Él para disfrutar se su amor, poder y misericordia.
La vida comunitaria es fundamental e importante. Jesús antes de venir a la tierra vivía en una comunidad eterna entre el Padre y el Espíritu Santo. Si la Trinidad eterna lo práctico es porque es importante.
Debemos abrir nuestros corazones y mentes para creer, aceptar y vivir de acuerdo a los principios de relación y manifestación de Dios hacia nosotros. Es el espíritu bíblico por el que debemos regirnos para el éxito espiritual y material.
Debemos abrir nuestros corazones y mentes para creer, aceptar y vivir de acuerdo a los principios de relación y manifestación de Dios hacia nosotros. Es el espíritu bíblico por el que debemos regirnos para el éxito espiritual y material.
Los que estudian el comportamiento de las personas han llegado a la conclusión de que con las personas con quienes nos relacionamos habitualmente son conocidos como “nuestro grupo de referencia” y ellos determinan hasta el 95% de nuestro éxito o fracaso. Nos convertimos en la combinación de la cinco personas con las que mas convivimos. Así que la compañía que escojas es determinante para tu vida.
Una vida de prosperidad material no es el resultado de una varita mágica o un golpe de suerte, sino de mayordomía correcta de los recursos que son propiedad de Dios y que Él nos ha confiado.
La Iglesia de Jesús debe “Reaprender” que la Gran Comisión nunca fue una opción que Jesús nos dejara, fue una orden de discipular a los que fueran alcanzados por nosotros. La eternidad de la persona le pertenece a Dios en su soberanía.
Uno de los desafíos fundamentales de cada creyente, no solo es disponer su corazón para escuchar Su voz, sino aprender a reconocer esa voz.
Debemos reaprender que las huellas que dejemos en nuestra familia son los trazos que dejaremos en ellos para bien o para mal. Debemos reconocer que lo bueno que nuestros padres nos enseñaron vamos a mejorarlo, pero lo malo debemos desecharlo. ¡Dios dice en Su Palabra que hace nuevas todas las cosas!
Uno de los grandes privilegios que poseemos como creyentes en Cristo es escuchar la voz de Dios. Entre los dones del Espíritu Santo destaca el de la profecía. El deseo del Padre es guiar con su voz el camino y las decisiones presentes y futuras de sus hijos.
Todos debemos aceptar que antes de conocer a Jesús como Salvador personal, teníamos una idea bastante equivocada de lo que era caminar con Dios. Nos convertimos al cristianismo, y dependiendo la comunidad de fe donde hayamos llegado, tendríamos que aceptar la idea que tenemos acerca de Dios y nuestra relación con Él, si es completamente correcta o no.
Uno de los grandes privilegios que poseemos como creyentes en Cristo es escuchar la voz de Dios. Entre los dones del Espíritu Santo destaca el de la profecía. El deseo del Padre es guiar con su voz el camino y las decisiones presentes y futuras de sus hijos.