Las armas de destrucción masiva (ADM) son armas capaces de eliminar a un número muy elevado de personas de manera indiscriminada y causar grandes daños económicos y medioambientales. Se consideran armas de destrucción masiva las nucleares, biológicas y químicas. La expresión fue acuñada en 1937, se refería más bien al bombardeo aéreo por parte de la Luftwaffe nazi en apoyo del ejército sublevado en la Guerra Civil Española, siendo el caso más conocido el de Guernica y los bombardeos sobre Barcelona, que constituyen las primeras poblaciones bombardeadas en una guerra mediante este tipo de ataque. El uso actual de esta expresión como sinónimo de armas nucleares, biológicas o químicas fue creado en la resolución 687 de Naciones Unidas en 1991. Esta resolución se refiere a la «amenaza que todas las armas de destrucción masiva suponen para la paz y seguridad», y menciona en particular las nucleares, biológicas y químicas, así como los tres tratados relevantes: -Tratado de No Proliferación Nuclear. -Convención sobre Armas Biológicas. -Convención sobre Armas Químicas. WIKIPEDIA
Fallujah, The Hidden Massacre is a documentary film by Sigfrido Ranucci and Maurizio Torrealta which first aired on Italy's RAI state television network on November 8, 2005. The film documents the use of weapons that the documentary asserts are chemical weapons, particularly the use of incendiary bombs, and alleges indiscriminate use of violence against civilians and children by military forces of the United States of America in the city of Fallujah in Iraq during the Fallujah Offensive of November 2004.
De todas las tecnologías, pocas han experimentado un progreso tan vertiginoso como los explosivos. En sólo 300 años, hemos avanzado desde la pólvora hasta la bomba atómica, y la potencia explosiva ha aumentado más de 100.000 veces. CIENCIA AL DESNUDO lo lleva al interior de laboratorios ultra secretos, en donde los científicos buscan la combinación perfecta de estabilidad y fuerza destructiva para crear el arma por excelencia: la bomba atómica. Vea cómo los terroristas han usurpado la ciencia de los explosivos para crear burdas, pero mortíferas, bombas "caseras". Este episodio también muestra un dispositivo electromagnético que no daña a la gente pero destruye los equipos electrónicos de los que depende nuestra vida diaria. Vea cómo las explosiones en pequeña escala son esenciales para nuestro actual modo de vida. Sin explosivos, la vida tal como la conocemos se detendría por completo. ¿Cómo es posible que algo que puede destruir todo lo que encuentra a su paso sea al mismo tiempo un elemento clave de nuestra supervivencia?
Pocas semanas después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre, Estados Unidos se enfrentó a la terrible realidad de un nuevo tipo de terrorismo: el terrorismo biológico. Se envió en cartas una sustancia llamada ántrax. Los destinatarios fueron oficinas del gobierno y medios de comunicación en Nueva York y Washington. Estas cartas infectaron a varias personas, mataron a cinco y extendieron el pánico por todo el mundo. Nacía con ello la guerra bacteriológica. Este documental que Odisea les presenta viajará hasta los biolaboratorios de defensa y los campos de pruebas militares en Estados Unidos en los desiertos del suroeste de América para estudiar la amenaza de este nuevo armamento de guerra, que ha dado lugar a una industria multi-millonaria y global llamada "bio-defensa". No se pierdan este revelador documental en el que escucharán a científicos, legisladores, ciudadanos y víctimas del ántrax que advierten sobre la catástrofe que puede resultar de la proliferación de armas biológicas.
Las armas biológicas tienen una larga historia. Desde el lanzamiento en la II Guerra Mundial de bombas con bacterias infecciosas hasta la guerra del Golfo, en la que Irak estaba listo para disparar misiles con ojivas germinales, son una amenaza por su posible uso tanto por los Estados en guerra como por grupos terroristas o individuos en solitario.
Cuando la Guerra Fría se intensificó, proporcionó una excusa más para producir este arsenal mortífero. El Reino Unido, Francia y Canadá, por ejemplo, se embarcaron en un programa, experimentando con muchos tipos de enfermedades. Pero el Programa de Armas Biológicas de Estados Unidos era el más peligroso. Era, con diferencia, el más ambicioso y de mayor envergadura. En 1972, 103 países, incluidos Estados Unidos y la Unión Soviética, aprobaron una convención que prohibía la producción de armas biológicas. Pero los críticos consideraron que la convención fue absolutamente inútil. Era inaplicable. La Unión Soviética utilizó, de hecho, la Convención para embarcarse en el programa de armas biológicas de mayor envergadura y más destructivo en la historia de la humanidad.
La guerra del Golfo fue tan fulgurante que los iraquíes no tuvieron la oportunidad de usar su mortífero arsenal. Al finalizar la Guerra del Golfo, el programa de armas biológicas de Irak permaneció oculto hasta que en 1995 los inspectores de Naciones Unidas finalmente lo descubrieron. En la actualidad, la preocupación no solo es que las naciones o Estados utilicen estas armas biológicas, sino que lo hagan personas individuales, especialmente aquellas con conocimientos científicos.
Hace 100 años que se utilizaron por primera vez armas químicas: fue en la I Guerra Mundial. A pesar de que fueron prohibidas en el Protocolo de Ginebra de 1925, se han seguido empleando en conflictos como el de Siria. Junto con las armas biológicas son una amenaza muy real. A través de los testimonios de inspectores de armas, funcionarios de gobierno y de los que han sufrido el horror del ataque de las armas químicas, vemos los esfuerzos por controlar su utilización y por destruir las armas tóxicas que fueron abandonadas en los campos de batalla. Bajo la batuta de la OPAQ, el organismo encargado de la aplicación de la Convención para la prohibición de las armas químicas que recibió el Premio Nobel de la Paz, alrededor de 140 inspectores vigilan la destrucción de millones de toneladas de armas químicas acumuladas desde la I Guerra Mundial e intentan impedir su resurgimiento. Los soldados que estaban en las trincheras en la Gran Guerra conocieron bien el horror de los efectos del cloro. El desinfectante de las piscinas y de los detergentes fue el primer arma química de los tiempos modernos.
Uno de los grandes problemas de las armas químicas abandonadas se sitúa sobre todo en China. Los japoneses se habían preparado para la guerra química durante la Segunda Guerra Mundial, y cuando se retiraron de la China ocupada dejaron todo su arsenal químico detrás. Pero esos cientos de miles de bombas no representan sino una porción del patrimonio mundial. Nada alcanza la dimensión de los arsenales rusos y estadounidenses. Más de cuarenta años de carrera armamentística han producido gigantescos arsenales. Entre Estados Unidos y Rusia tienen 70.000 toneladas de sarín, VX, Soman o gas mostaza, que no sirven para nada y que deben eliminar.
El ataque de gas sarín en el metro de Tokio, conocido en los medios japoneses como el incidente con sarín del metro, fue un acto de terrorismo doméstico perpretrado por miembros del grupo Aum Shinrikyo el 20 de marzo de 1995. En cinco ataques coordinados, los autores liberaron gas sarín en varias líneas del Metro de Tokio. Como resultado, trece personas fueron asesinadas, cincuenta quedaron gravemente heridas y casi mil presentaron problemas temporales de visión. El ataque fue dirigido contra trenes que pasaban entre Kasumigaseki y Nagatach?, sede del gobierno de Japón. Es el ataque más serio ocurrido en Japón desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Especial de History Channel que revela las complejidades detrás de la planificación para afrontar riesgos de desastres. El documental, dentro de la línea de "Life After People" pero desde un punto de vista cercano a la Doctrina Bush, se pregunta si el mundo está preparado para una catástrofe de proporciones masivas
A scenario is explored concerning a high-altitude electromagnetic pulse (HEMP) generated by a nuclear weapon exploding in the upper atmosphere or a solar flare, that could have devastating results by wiping out all electronics in an instant.
El Dr. Michael Mosley visita Porton Down, el secreto laboratorio científico y tecnológico de investigación militar británico sobre armas químicas y biológicas, en el 100 aniversario de su creación en respuesta al ataque con gas de cloro del ejército alemán en la Primera Guerra Mundial.
La Tercera Guerra Mundial estalla y la pesadilla nuclear se convierte en realidad con miles de bombas de hidrógeno destruyendo las urbes del planeta. Una lluvia mortal de ceniza y residuos crea un invierno nuclear y sume a la Tierra en una repentina edad de hielo. Los cultivos se pierden y la hambruna lleva a la humanidad al borde de la extinción.